sábado, 23 de abril de 2011

SOLEDAD Y NOSTALGIA

Virgen del Socorro en la Plaza del Salvador

Jesús de las Penas orando en el huerto



Domingo de Ramos sola en Sevilla y sin embargo había mas gente que nunca... Hacía años que no recorrría las calles de mi Sevilla y mi Semana Santa con la única compañía de mi cámara y mi Cruz de Guía, tantos que no recuerdo la última vez. Una mezcla de sensaciones me invadía, nostalgia de años pasados en compañía, de Semanas Santas de auténtico "jartible" sevillano pero tambíén disfruté de la libertad que da la soledad y me regocijé en el placer de no ser observada, esperada o arrastrada. Me gustó volver a adentrarme en las callejuelas sevillanas recurriendo al callejero que duerme en mi memoria y se despierta cuando mas lo necesito, buscando el mejor sitio para disfrutar de la grandeza. Desde que nació Rebekka hemos cambiado los lugares de nuestra Semana Santa, de esquinas recónditas en las calles mas estrechas a las amplias plazas, calles y avenidas. Este Domingo de Ramos volví a recuperar mi suerte, la que desde el primer día me ha llevado a encontrarme a escasos centímetros de cada paso, oliendo, escuchando y fotografiando...Me encantó volver a sentir esa desesperación de querer llegar a un lugar y que no haya ninguna manera de alcanzar el destino. Sevilla en Semana Santa debe ser el único lugar en el mundo en que durante unas horas es imposible llegar a la calle de enfrente, no existe ninguna ruta posible que no esté cuajada de nazarenos. Me sentí sorprendida una vez mas por la habilidad sevillana de dispersar una bulla sin apenas tiempo ni esfuerzo y la de que una multitud guarde un silencio sepulcral cuando el momento lo requiere. La salida del Amor es todo belleza y sentimiento. Me gusta ver a La Cena subiendo la Cuesta del Rosario y mucho mas porque siempre recuerdo a mi hermana en su primer Domingo de Ramos, su sorpresa al ver como a los sevillanos la Cuesta del Rosario le parecía la calle mas empinada del mundo.
a la caída del sol el Amor llega a Sevilla
Y así me encontré con todas y cada una de ellas en nuestros lugares de siempre y cuando ya me iba me topé con La Estrella saliendo de la Catedral y Triana siempre sorprende y te deja en el alma una sensación difícil de calmar y de igualar... Y volví a reencontrarme con mis sentimientos mas profundos y volví a hablarme a mi misma como siempre hago en estos días de intimidad y solemnidad... y es que a mi una tarde como esta me da fuerza para seguir hacia delante...
el Cristo del Amor recorre las calles de Sevilla

3 comentarios:

Manolo dijo...

La soledad ya te he dicho muchas veces puede ser nuestra mejor compañera. No esta mal recordar de vez en cuando nuestro pasado y nuestros recuerdos.

Sr. Sotomonte dijo...

Presioso artículo. Veo que hacía demasiado tiempo que no visitaba Virlanda, tal vez por que el Libro de las Caras absorbe nuestro tiempo de ver otras ventanas, ¡pero me encanta el nuevo aspecto de tu bitácora, Vir!

Virgínia Jorquera dijo...

¡¡¡Gracias Sr. Sotomonte!!me alegro de volver a tenerte entre nosotros.Es cierto que la rapidez del facebook nos hace olvidar los viejos y buenos hábitos de lectura, pero nunca es tarde para retomarlos, te animo a volver a poner en marcha Las edades oscuras, la echo de menos...