jueves, 19 de abril de 2012

CRÓNICA DE LA SEMANA SANTA: DOMINGO DE RAMOS

Ya se acabó y hasta hoy no he tenido tiempo de poner en orden mis ideas para contar una vez mas una Semana Santa especial. 
Se acercó sin que apenas notara que estábamos en cuaresma y casi llegó el Viernes de Dolores sin darme cuenta. Las previsiones de lluvia ensombrecían otra vez la Semana Grande de Sevilla, pero yo nunca me dejo amedrentar por eso y como dijo un amigo "Mientras hay fe hay esperanza". Además este año teníamos visitas y un plan bien organizado para llevar a los peques a Sevilla todos los días. Pero comencemos por el principio.

El Viernes de Dolores comenzó con la tradicional procesión del colegio de Rebekka en la que participan "todos"(un poco relativo, pero eso es otra historia que deberá ser contada en otro momento) los niños representando un rol de la Semana Santa, nuestros pequeños eran monaguillos...una nube de monaguillos rojos que acabaron muy cansados y hartos de dar vueltas...el resto del día llovió y se truncó la tarde en Sevilla. ¡Y al fin Domingo de Ramos! Caía agua a raudales y el día solo permitía estar en casa enganchados a Giralda TV para ver la tristeza de una mañana de domingo sin Borriquita...solo yo, con unas ganas horrorosas de oler a incienso me atreví a salir paraguas en mano a hacer una visita a la Hermandad de los Salesianos, donde a mi amigo Manuel le dolían los ojos de mirar al cielo. La tarde no tuvo remedio y solo al entrar la noche el tiempo dio una tregua y las Cofradías mas tardías del Domingo se atrevieron a salir. Así que las mamás valientes se marcharon a Sevilla a las 9 de la noche. Llegamos un poco perdidas porque nos olvidamos la radio y la "Cruz de Guía"(la guía cofrade que cada año edita la Cadena Ser) no servía de mucho porque todas las Hermandades retrasaron sus horarios por el mal tiempo, así que no sabíamos muy bien dónde ubicarnos. Al llegar pasaba por la Campana el Misterio de Amargura, "El Desprecio de Herodes", el Duque era un hervidero de gente y pudimos verlo atravesar la marea a lo lejos, corrimos para buscar el palio pero no llegamos a tiempo, así que nos encaminamos a la Cuesta del Rosario, para ver a "San Roque". Llegamos al final de la Cuesta justo cuando el Nazareno, Jesús de las Penas, hacía la revirá, pudimos descansar un poquito mientras llegaba el palio con la Virgen de Gracia y Esperanza. Como siempre tuvimos un sitio único para poder disfrutar del paso de la Cofradía en primera fila, escuchando la magnífica Banda y disfrutando de cada detalle. Esta salida fue muy especial para mi, y me consta que también para Pilar, en los 4 años que hace que nos conocemos era nuestra primera Semana Santa sin niños, tenía muchas ganas de enseñarle a mi gran amiga mi Semana Santa Particular, la que me gusta vivir y sentir cada año, y creo que lo conseguí, aunque eso lo tendrá que decir ella ;-) Cuando pasó San Roque nos encaminamos a la calle Francos, una de mis calles favoritas de Sevilla. Mi intención era llegar a la calle Alemanes para ver a Amargura, pero cuando llegamos la calle ya estaba repleta de gente esperando el paso de la Hermandad, así que buscamos un huequito donde hubicarnos y nos quedamos a esperar. El paso de Amargura por esta calle es impresionante, la belleza de la calle sumada a su angostura y a la maravilla de los pasos de esta Hermandad hacen que se convierta en un escenario espectacular donde disfrutar de Sevilla y su Semana Santa en todo su esplendor. El misterio es tan grande y la calle tan estrecha que cuando lo vimos acercarse nos sobrecogimos por dos cosas, por las dimensiones y la belleza del misterio y por la certeza de que no cabía por la calle, y si que cabía, la que no cabía era yo y la Guardia Civil que vela por la seguridad de la estación de penitencia también lo creyó y me llevó en volandas hasta colocarme justo delante del paso, al laito mismo del capataz. En un segundo me vi "arrastrada" hacia delante a la voz de "no cabe, no cabe" y me llevaron con ellos hasta que la calle se ensanchó y el paso se arrió...y ahí si que tuve un lugar privilegiado, pude escuchar las indicaciones del capaz, los ánimos de los contraguías y ver la magnitud del Cristo del Silencio en su impresionante paso, una vez mas viví un momento mágico. Volví con Pilar que me buscaba con ojos asustados porque no podía moverse, la hermandad seguía pasando y la calle estaba inhundada de nazarenos blancos.Esperamos con inquietud el paso de la Virgen de la Amargura, pero el palio es mas estrecho y pudimos verlo sin incidentes, es mas pudimos sentirlo porque nos rozó la frente al pasar. Mereció la pena el rato de espera porque sentimos nuevamente la grandeza de la Semana Santa sevillana. Solo tuvimos que andar 10 metros, hasta el cruce con la calle Pajaritos donde ya esperaba la Cruz de Guía del Amor. Este año podíamos disfrutar de algo que nosotras no conocíamos, la Borriquita de noche. La Borriquita pertenece a la Hermandad del Amor y como por la tarde llovía a raudales decidieron salir por la noche con el resto de titulares de la cofradía. Y si en la calle Francos tuvimos un sitio privilegiado en la calle Pajaritos era insuperable, justo en la esquina, por lo que veíamos llegar desde lejos el cortejo y justo delante nuestro hacían la revirá y podíamos disfrutar del alejarse calle a bajo y sin contar la suerte de que arriaron los pasos justo delante de nosotras. El crucificado del Amor es uno de mis favoritos, me sobrecoge su gesto, su porte, su solemnidad de paso de silencio, Sin duda es una de las obras cumbres del gran Juan de Mesa. Disfrutamos de cada instante, del rachear de los costaleros, del aroma y el ambiente, del silencio sepulcral que se hace en Sevilla cuando un Cristo se acerca...magia barroca en estado puro...Y cuando nos dimos cuenta eran las 4 de la mañana...recogimos nuestros pasos hasta el parking y allí comenzamos nuestra propia estación de penitencia...al bajar la ventanilla del conductor para introducir el tiket del parking en la salida la ventanilla ya no volvía a subir... imaginad la escena: 4  de la mañana, Domingo de Ramos, Sevilla, un frío que pela y una madrugá amenazando agua, avenida de Torneo, Pilar y yo intentando subir la ventanilla con una pinzas de depilar que Pilar llevaba en su gran bolso de Mary Popins...menos mal que no pasó la Guardia Civil porque si nos ven seguro que pasamos la noche en el cuartelillo...tremendo viaje de vuelta a Utrera...me acordé del Corte Inglés y aprovechando la potencia de la calefacción del coche la puse al máximo y el aire caliente del interior hizo una cortina en la ventana que no dejaba entrar el aire frío...y así llegamos a casa a las 5 de la mañana y dejé el coche con la ventanilla bajada aparcado en la calle, imaginaos la nochecita que pasé...ahora nos reímos y en aquel momento también, todo hay que decirlo....




Y así acaba la crónica del Domingo de Ramos, volveré para contaros el Martes Santo porque el Lunes solo hay agua que contar... 

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