jueves, 14 de junio de 2007

UN CUENTO SOBRE NIÑOS Y ADULTOS

Últimamente pienso mucho en los niños. No se si será la presencia de Carlos, del que cada día aprendo mas que en todos los años de enseñanza que he recibido o será mi instinto que se despierta como un león hambriento al olor de la gacela...Lo cierto es que ahora observo con minuciosidad las relaciones que se establecen entre adultos y niños, la manera de tratarse mutuamente, como se ven los unos a los otros...Esta mañana reflexionaba sobre como los niños repiten los esquemas aprendidos durante la niñez. Los niños son como esponjas que absorven todo lo que perciben a su alrededor. Su capacidad de aprender es enorme y no es extraño porque todo es nuevo para ellos y necesitan aprender con rapidez para sobrevivir. Precisamente por eso, los primeros años de nuestras vidas son vitales para forjar lo que seremos. Los adultos no somos conscientes, la mayoría de las veces, de que los niños están a nuestro alrededor pendientes de cada uno de nuestros gestos, de nuestras palabras, de nuestras actitudes, de nuestros comportamientos... Pero lo peor no es que ignoremos su presencia, es mas grave nuestra ignorancia al creer que ellos no nos comprenden.

CUENTO

"Un padre llevó a sus pequeños a jugar al minigolf.
En la taquilla, preguntó el precio.
- Son cinco monedas para los adultos y tres para los niños mayores de seis años. Para los menores de seis, la entrada es gratuita.
- Uno de ellos tiene tres y el otro siete.
Pagó la del mayor.
- Bobo -dijo el taquillero- Podría haberse ahorrado tres monedas si hubiera dicho que el mayor tenía menos de seis. Yo no habría notado la diferencia.
- Puede, pero ellos sí la habrían notado."

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